Piorrea

Una buena salud bucodental es fundamental para el desarrollo normal de cualquier persona. Tener los dientes y encías en perfecto estado nos permitirá comer todo aquello que deseamos y disfrutar de una buena calidad de vida.

Este hecho se ve alterado cuando contraemos alguna enfermedad bucal, como es el caso de la periodontitis o piorrea, que conlleva una serie de cambios degenerativos del hueso y las encías que rodean a lo dientes, provocando en su fase terminal la pérdida severa de hueso y la caída de los dientes por falta de sujeción.

 

Dientes con claros síntomas de piorreaDentadura afectada de piorrea

¿Qué es?

La periodontitis o piorrea es una enfermedad multifactorial que se produce por las bacterias de la placa bacteriana, se agrava con el tabaco y debe existir además una predisposición genética para desarrollarla. Las bacterias acumuladas de forma crónica en las encías producen inflamación, denominada gingivitis y, si esta se mantiene en el tiempo, provocará, además, recesión gingival, mal olor de boca o halitosis; si la gingivitis avanza y comienza la destrucción del hueso de soporte del diente se transforma en periodontitis, la cual presenta 3 fases: leve, moderada y severa. Si no se trata en las primeras fases se transformará en terminal, produciéndose finalmente la movilidad y la pérdida de los dientes.

¿Cómo aparece?

Si se mantiene una buena higiene dental y se es regular con el cepillado tras cada comida así como con el uso de la seda dental y los cepillos interdentales, la placa bacteriana se elimina. Pero si no la eliminamos, con el tiempo esa placa blanda y pegajosa se endurece formando el sarro. Para la formación de sarro se necesita un sustrato sobre el que depositarse, que es la placa bacteriana, y su depósito comienza en la línea de las encías, es decir, en el punto en que la encía empieza a cubrir el diente.

Una vez esto sucede sólo una limpieza profesional realizada en una clínica dental puede eliminar de forma permanente el sarro. Es por ello que desde la Clínica Peydro recomendamos una limpieza en clínica al menos una o dos veces al año, dependiendo de cada paciente y de sus hábitos. Si no se cumple con esta recomendación hay una alta probabilidad de que se forme sarro y se desarrolle gingivitis, que se manifiesta con la inflamación y enrojecimiento de las encías, lo que lleva a que puedan sangrar con facilidad al cepillarse los dientes, comer o de manera espontánea. El sangrado durante el cepillado dental es un síntoma de gingivitis y es necesaria la visita a la consulta dental ya que unas encías sanas no sangran.

Debemos tener en cuenta que existen otros factores que pueden favorecer, junto con la presencia de bacterias, tanto la aparición de la gingivitis como de la periodontitis, como son el hábito de fumar, los cambios hormonales propios de la mujer o el embarazo, enfermedades como la diabetes y el uso de medicamentos que reduzcen la producción de saliva, la cual es esencial para controlar la cantidad de bacterias que se alojan en la boca. Además, también hay factores genéticos que hacen que unas personas sean más propensas que otras a desarrollar la enfermedad periodontal.

Síntomas

La acumulación de sarro inicial puede comenzar a producir una forma leve de enfermedad periodontal, que supone la pérdida de los primeros milímetros de hueso que rodean al diente. Si no se trata y ataja adecuadamente, la capa de sarro continuará su crecimiento por debajo de la línea de las encías, provocando la separación de su unión con el diente y formando bolsas que lentamente y año tras años se amplían y extienden hacia la raíz del diente. Poco a poco los dientes comienzan a tener movilidad. Y cuando la pérdida de hueso es realmente grave, los dientes simplemente se caen.

La piorrea se conoce como la enfermedad silenciosa porque no duele. En sus fases iniciales solo el odontólogo puede diagnosticarla. Sin embargo, algunos signos que deberían alertar al paciente son los siguientes:

  • Inflamación y enrojecimiento de las encías.
  • Sangrado de las encías, especialmente al cepillarse los dientes.
  • Molestias e incluso dolor al realizar la masticación de los alimentos.
  • Sensibilidad dental a los cambios de temperatura.
  • Recesión de las encías, mostrando una mayor superficie del diente al descubierto.
  • Mal aliento de forma permanente por la carga bacteriana.
  • Movilidad de una o varias piezas dentales.
  • Cambio de posición de los dientes de forma progresiva
  • Abanicamiento: los dientes se vuelcan hacia fuera

Además de todos estos síntomas, los medios diagnósticos utilizados en nuestra clínica, como las radiografías dentales y el sondaje (medición de la profundidad de pérdida ósea) determinarán si estamos ante una gingivitis o una periodontitis y, en caso de que se diagnostique esta última, en que fase de evolución se encuentra

Causas

Las causas que pueden originar la aparición de la periodontitis son diversas:

  • Una higiene dental deficiente:
    • Recomendamos lavarse los dientes tres veces al día después de cada comida principal. En caso de no cepillarnos los dientes de forma correcta, la placa bacteriana comenzará a instalarse en nuestras encías y dará origen más tarde o más temprano a la gingivitis.
  • Irregularidad en las visitas a su odontólogo:
    • Es recomendable visitar al dentista una vez al año para realizar una limpieza oral profesional. En caso de no hacerlo, la placa bacteriana se puede acumular en exceso en zonas donde al paciente le resulta difícil el acceeso.
  • El tabaco
  • Predisposición genética:
    • Aunque el ambiente juega un papel esencial en el desarrollo, pronóstico y evolución de las enfermedades periodontales, en el caso de la periodontitis existe un alto componente genético. “La heredabilidad es aproximadamente de un 50% en esta enfermedad, que es bastante más que la del cáncer de mama o colon”, afirma el Dr. Ángel Carracedo, director de la Fundación Pública Gallega de Medicina Genómica.

 

  • Enfermedades sistémicas:
    • Algunas enfermedades sistémicas no controladas pueden perjudicar la salud de nuestras encías. La diabetes provoca un aumento de la inflamación frente a las bacterias, empeorando los síntomas de la piorrea y la destrucción de los tejidos de la encía y el hueso de soporte de los dientes. Tratamientos para la ansiedad o la depresión reducen los niveles de saliva y la protección natural de esta sobre los tejidos orales. Por otra parte, ciertos medicamentos para la epilepsia provocan una inflamación y engrosamiento crónico de las encías. Este amplio grupo de pacientes debe estar en control estricto en la consulta dental.

Tratamiento de la Piorrea

1- Gingivitis

La Gingivitis que, como ya hemos dicho es una inflamación de las encías, se puede tratar con una tartrectomía o limpieza dental profesional, lo cual implica la eliminación de cálculo dental adherido a los dientes con ultrasonidos e instrumentos odontológicos especiales. En algunos casos usaremos anestesia para poder acceder a todas la zonas que necesitan ser limpiadas en profundidad.

2- Piorrea o periodontitis

La aplicación de un tratamiento cuando se diagnostica la piorrea y se contemplan sus síntomas, es fundamental para que no avance y se pueda curar lo antes posible.

El tratamiento de la periodontitis o piorrea dependerá del punto en que se encuentre la enfermedad periodontal. Conlleva una fase de tratamiento activo que incluye lo siguiente:

  • En su fase más inicial, se realizará una limpieza profunda que incluye un raspado de las raíces del diente con instrumentos mecánicos y manuales para eliminar el sarro adherido, y el alisado de la superficie radicular para permitir de nuevo la unión de la encía con la raíz dental. Esta fase inicial del tratamiento activo conlleva a su vez instrucciones de higiene oral para que el paciente adquiera la pericia suficiente para la eliminación en casa de la placa baceriana.
  • En algunos casos más severos puede ser necesario realizar una cirugía que consiste en despegar las encías para tener un acceso directo a las raíces, retirar totalmente el sarro y reducir o eliminar las bolsas periodontales.
  • En los casos en los que existe pérdida de nivel de encía o pérdida de hueso deberemos optar por técnicas regenerativas como los injertos de tejido conectivos y/o los injertos de hueso.

Tras la fase de tratamiento activo, sigue una fase de mantenimiento donde se tiene como objetivo el control de la enfermedad a corto y a largo plazo. Al tratarse de una enfermedad crónica, necesita un seguimiento en la consulta dental de por vida para evitar la reactivación de las bolsas periodontales y la pérdida de hueso. Si no se tienen estos cuidados, se corre el riesgo de que la piorrea aparezca de nuevo tras unos meses. En esta fase de mantenimiento, se deben hacer visitas cada 3, 4 ó 6 meses al periodoncista, dependiendo de cada paciente, para comprobar que la enfermedad se encuentra detenida y realizar los controles necesarios. Sin ellos, la piorrea se volverá a reactivar. 

¿Cómo prevenir la periodontitis?

Como ya hemos dicho, una correcta higiene bucal es fundamental para eliminar esa placa bacteriana que es la causa inicial de la enfermedad. Pero también hay otros factores que pueden contribuir en todo esto, como bien dijimos, el consumo de determinada medicación, entre otras.

Mantener una buena higiene oral va mucho más allá del hecho de cepillar los dientes, ya que, además, se deben de utilizar otras herramientas, según cada caso, como por ejemplo la seda dental o los cepillos interdentales (mucho más específicos).

Las consecuencias de la relajación en los buenos hábitos dietéticos e higiénicos pueden no sólo afectar al área bucodental o a la estética. Actualmente, disponemos de suficiente evidencia de que algunas enfermedades periodontales pueden tener repercusiones a nivel sistémico en personas predispuestas y estar vinculadas con un mayor riesgo de sufrir diabetes o de controlarla peor, de padecer un evento cardiovascular o en embarazadas, de sufrir un parto prematuro, destaca la Dra. Regina Izquierdo, periodoncista y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA).

Reiteramos que las visitas con asiduidad al odontólogo previenen claramente una enfermedad de este tipo ya que al realizar limpiezas de higiene bucal profesional cada seis meses o cada año evitan la acumulación de sarro y la posterior inflamación de las encías y, lo más importante, permiten la detección temprana de estas enfermedades, que es fundamental para evitar su desarrollo.

¿Es posible colocar implantes con periodontitis?

Por suerte, los grandes avances en el campo de los implantes dentales lo permiten en la mayoría de los casos. No obstante, la enfermedad tiene que estar controlada antes de poner el implante en cuestión ya que se trata de una enfermedad del hueso y las encías, no de los dientes. Por tanto, primero trataremos y controlaremos la enfermedad periodontal o piorrea e, inmediatamente después, colocaremos los implantes dentales.

También es necesario un estudio del estado general de la boca, especialmente de la densidad y la calidad del hueso donde se va a realizar el implante. Con pacientes con periodontitis, se deben tener en cuenta diversos aspectos, como por ejemplo la altura final a la que quedará el margen gingival (encía) tras la extracción dentaria y la colocación del implante dental.

¿Cuál es el profesional que trata la piorrea?

El profesional que trata este tipo de enfermedades es un odontólogo que haya centrado su práctica en periodoncia, que en nuestro caso, es la doctora Marta Peydro. Como en todas la enfermendades bucodentales, lo fundamental es realizar un diagnóstico exhaustivo del caso y para ello se realiza un estudio previo a determinar el tratamiento individualizado en cada caso.

¿La piorrea se contagia?

Como enfermedad infecciosa que es y teniendo en cuenta que en nuestra cavidad oral existen hasta 500 tipos de bacterias, estas sí que pueden contagiarse a través de la saliva de una persona a otra. El desarrollo de la enfermedad va a depender de si la persona receptora es susceptible de padecer la enfermedad por factores como el estado de su sistema inmunológico, la cantidad de placa bacteriana que tenga ya acumulada y el consumo de tabaco entre otros. Normalmente, se contagia pasado un largo período de tiempo y siempre se aconseja a los familiares de pacientes diagnosticados que se sometan a revisiones para determinar la presencia o no de la enfermedad.

 
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